Permitidme que desvíe un poco el tema en esta ocasión, pero he leído hoy una noticia que he creído conveniente comentar, por mi gran interés en las lenguas. Según parece, la mitad de las 7.000 lenguas que se hablan en el mundo podrían desaparecer en este siglo, de acuerdo con un estudio de National Geographic, que alertó ayer de que más de la mitad de las lenguas habladas en el mundo no están documentadas por escrito, motivo que hace que un idioma se extinga cada dos semanas, al desaparecer su último hablante. Las cinco regiones del mundo con mayor peligro de perder riqueza lingüística son América Central y del Sur, el norte de Australia, la meseta noroeste del Pacífico, Siberia Oriental y el sureste de EE UU.
Los lingüistas encargados de llevar a cabo el estudio, David Harrison y Gregory D. S. Anderson, ambos del Instituto de Lenguas Vivas, explicaron que "el 80% de la población mundial habla 83 grandes idiomas, mientras que existen 300.000 pequeñas lenguas que sólo las utiliza el 0,2%". Anderson indicó que para identificar los puntos del mundo en los que hay una mayor tendencia a la desaparición de las lenguas se centraron en la "diversidad de las mismas".
Se trata, bajo mi punto de vista, de una triste noticia, ya que la desaparición de un idioma se traduce directamente en una pérdida de conocimiento. Debería llamarnos especialmente la atención, y en este sentido, me ha parecido que merecía tratar la noticia en este blog, que entre las cinco áreas con lenguas en peligro hay similitudes, como por ejemplo que muchos de ellos habían sido territorios colonizados por potencias europeas. En ello podemos ver, una vez más, la repercusión, negativa desde este punto de vista, que tuvo la llegada del español al Nuevo Mundo. Podéis leer más datos sobre el estudio en la web de National Geographic. (Fuente: El País, El Universal)
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jueves, 20 de septiembre de 2007
miércoles, 20 de junio de 2007
La cara triste de la conquista de América
En un cementerio inca próximo a Lima, capital de Perú, ha sido desenterrado el esqueleto de un amerindio muerto por bala, el primero jamás descubierto, anunció ayer en Washington el equipo arqueológico asistido por la National Geographic Society. Se trata del primer caso contrastado de una persona muerta por bala en el Nuevo Mundo, hace unos quinientos años, en la época de la conquista española de América. El hombre hallado podría haber fallecido en combates contra Francisco Pizarro, que asedió Lima durante el verano de 1536. El arqueólogo peruano Guillermo Cock y su equipo han encontrado 72 cuerpos en un cementerio inca en los arrabales de Puruchuco, cerca de Lima, durante unos trabajos previos a la construcción de una carretera.
Enterrados a toda prisa y a poca profundidad, sin los ritos tradicionales que obligaban a que los cuerpos estuvieran orientados hacia el este, todos estos indígenas parecen haber sido las víctimas de un enfrentamiento con los conquistadores. Uno, con seguridad, murió de un balazo en la cabeza. Han detectado la presencia de trazas de hierro en la zona posterior del cráneo, en torno al impacto del proyectil, seguramente de una bala de mosquete, un arma de fuego que se comenzó a usa en Europa a principios del siglo XVI. Otros dos cuerpos muestran indicios de heridas de bala que todavía hay que confirmar científicamente.
Uno de los hallazgos más interesantes es que una gran parte de los cuerpos presenta señales de heridas causadas por armas indígenas, como hachas de piedra y flechas, lo cual confirma el apoyo de tropas indígenas a los conquistadores. Según Cock, la historia ha recogido que una veintena de caballeros españoles derrotó a las tropas incas en Lima, en 1536, no muy lejos del cementerio donde han sido hallados los cuerpos. En realidad, según parece, recibieron la ayuda de dos mil amerindios. Sin embargo, las crónicas de la época no reconocen la participación de los indígenas en apoyo de los españoles. Todos estos hechos confirman la parte siempre triste y censurable de la historia. Podéis leer más sobre la noticia en El País de hoy.
Enterrados a toda prisa y a poca profundidad, sin los ritos tradicionales que obligaban a que los cuerpos estuvieran orientados hacia el este, todos estos indígenas parecen haber sido las víctimas de un enfrentamiento con los conquistadores. Uno, con seguridad, murió de un balazo en la cabeza. Han detectado la presencia de trazas de hierro en la zona posterior del cráneo, en torno al impacto del proyectil, seguramente de una bala de mosquete, un arma de fuego que se comenzó a usa en Europa a principios del siglo XVI. Otros dos cuerpos muestran indicios de heridas de bala que todavía hay que confirmar científicamente.
Uno de los hallazgos más interesantes es que una gran parte de los cuerpos presenta señales de heridas causadas por armas indígenas, como hachas de piedra y flechas, lo cual confirma el apoyo de tropas indígenas a los conquistadores. Según Cock, la historia ha recogido que una veintena de caballeros españoles derrotó a las tropas incas en Lima, en 1536, no muy lejos del cementerio donde han sido hallados los cuerpos. En realidad, según parece, recibieron la ayuda de dos mil amerindios. Sin embargo, las crónicas de la época no reconocen la participación de los indígenas en apoyo de los españoles. Todos estos hechos confirman la parte siempre triste y censurable de la historia. Podéis leer más sobre la noticia en El País de hoy.
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